Alguna vez pensaste

Que tan tóxicos pueden ser tus pensamientos, o que tan beneficiosos.

Si bien desde hace mucho tiempo está comprobado el increíble poder del pensamiento, muchas veces pasamos por alto el por qué tiene un pensamiento tanto poder. Sabemos que los pensamientos generan emociones, que influyen de manera directa y considerable en nuestro comportamiento, definiendo sistemáticamente lo que transmitimos y generamos a nuestro entorno y a nosotros mismos. Intentare explicarlo de la manera más simple y breve que sea posible. Naturalmente, los pensamientos están en constante movimiento, fluctúan y se intercalan entre buenos y malos, positivos o negativos; esto se debe simplemente a que es parte de nuestra naturaleza humana y la verdad es que es inevitable tener pensamientos negativos.

 

También quienes tenemos muchos años en el desarrollo humano pasamos por esto; la cuestión es resolver lo que haremos con nuestros pensamientos. Como dije antes, los pensamientos van cambiando e intercalando entre positivos y negativos y es natural que en medio de un estado de ánimo óptimo, aparezca algún pensamiento negativo; lo que no es recomendable ni beneficioso, es que nos quedemos con ese pensamiento.

 

Cuando pensamos en una situación conflictiva o recordamos a alguna persona con la que tuvimos algún problema o desentendimiento, no podemos evitar sentir por lo menos una parte de las emociones que el conflicto o problema en su momento genero; esos sentimientos se trasladan automáticamente a nuestro estado de animo actual y sin darnos cuenta, en mayor o menor medida los externamos y dependiendo del pensamiento, transmitimos enojo, mal estar, angustia, culpa, celos… a personas que tal vez ni siquiera merezcan de nuestra parte tales demostraciones. Es entonces cuando la persona que recibe, lógicamente nos devuelve lo mismo y algunas hasta un poco más, desechando así la oportunidad de estar en armonía con quienes nos rodean. 

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Los malos pensamientos existen porque como en todos los órdenes de la vida, tiene que haber un equilibrio entre lo bueno y lo malo; sería imposible vivir solamente con pensamientos positivos en un mundo como este que en ocasiones es bastante hostil, por lo que la clave no es carecer de malos pensamientos.

 

Lo aconsejable para mantenernos en el mayor equilibrio posible y evolucionar en lugar de involucionar, es no quedarnos con ese pensamiento si no esta acompañado por ejemplo de una probable solución o de un pensamiento positivo que supere el anterior. Para ejemplificar de otra manera el concepto, voy a comparar nuestra mente con el sistema operativo de una computadora, en donde los pensamientos negativos serian los archivos temporales. Los archivos temporales son necesarios para el sistema, por eso este los crea; pero llega un momento en que si no limpiamos nuestra computadora de archivos temporales, la computadora ira perdiendo rendimiento en forma progresiva.

 

Con nuestra mente funciona de la misma forma. Una mente libre de malos pensamientos, es una mente agil, dinámica, lo que nos lleva a tomar cada una de las oportunidades que se nos presentan y en consecuencia, lograr lo que tanto anhela la humanidad que entre otras cosas es llegar a ser exitosos, libres y felices. En el caso de las personas egoístas (que las hay) a quienes no les importa nada de su entorno, también es recomendable que eliminen cuanto antes un pensamiento negativo, porque esta clase de pensamientos cuando se instalan crecen y absolutamente siempre nos llevan al auto boicot. Para demostrar lo antes dicho, les dejo aquí una experiencia personal, que seguramente a muchos les recuerde a algo que alguna vez les paso. Hace un tiempo, tenia que dar una conferencia en un auditorio cuya capacidad era para doscientas personas. Quien en ese momento era mi asistente, había planificado todo cuidadosamente y se ocupó de ultimar hasta el más ínfimo detalle.

 

En lo que a mí respecta, había preparado y revisado minuciosamente la conferencia con una semana de anticipación y por fin llego ese día. Me desperté bastante más temprano que de costumbre y mientras desayunaba, vinieron a mi mente un par de pensamientos basura como por ejemplo: No voy a poder hablar sin equivocarme, si el auditorio está completo me voy a trabar, no voy a lograr la atención de los participantes, seguramente en el momento que menos espere algo va a pasar y todo va a salir mal, esto es demasiado para mí, lo mejor sería que no vaya nadie pero seguro van a ir todos…Intente cancelarla una hora antes, pero no pude… Entonces trate de situarme en la realidad: Estoy aquí y no está pasando absolutamente nada de lo que estoy imaginando, mi momento es ahora y mis ideas son solo ideas que pueden hacerse realidad o no, depende de mí.

 

El auditorio estaba completo e incluso concurrió más gente de la esperada, fue tan fluida la participación y la atención de los participantes, que la conferencia se extendió casi al doble del tiempo estipulado y créanme, fue la mejor conferencia que he dado hasta el momento. No logre un poco de atención, logre toda la atención de los participantes, aplausos, muestras de gratitud y admiración, felicitaciones por doquier y una cantidad increíble de oportunidades que obviamente pude aprovechar. Ahora bien: Si yo hubiera hecho caso a esos pensamientos basura que lejos de ayudarme a mejorar o corregir algún posible error, me habrían perjudicado, no hubiera tenido ninguna de las oportunidades que me brindo aquella conferencia, ni siquiera hubiera tenido la oportunidad de evolucionar en mi desarrollo personal, porque a partir de ese día, nunca más tuve dudas acerca de mis capacidades y mis limites, jamás volví a temer antes de emprender ninguna acción. En resumen, si le damos a los pensamientos la importancia que realmente tienen y nos enfocamos en que la mayoría de nuestros pensamientos sean positivos y nos ocupamos de detectar y eliminar aquellas ideas poco beneficiosas, estaremos evolucionando a pasos agigantados y lograremos alcanzar metas en mucho menos tiempo y con mucho menos esfuerzo de lo que suponemos.

 

Alejandra Monges para Expresiones.org